Tren Histórico Provincia de Cáceres

Estación de Ferrocarril de Monfragüe

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La estación ferroviaria de Monfragüe se encuentra en las proximidades de Malpartida de Plasencia, en el Poblado ferroviario de Monfragüe declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico el 7 de julio de 2004. El conjunto histórico del Poblado Ferroviario de Monfragüe está constituido por una serie de instalaciones residenciales para el alojamiento de los ferroviarios responsables de su funcionamiento y sus familias. El poblado se originó como consecuencia de la creación del nudo ferroviario entre las líneas férreas Madrid-Portugal y Plasencia Empalme-Astorga. La Compañía del Ferrocarril Madrid-Cáceres-Portugal inauguró el tramo de línea donde se ubicaría esta estación en 1881. Posteriormente, esta empresa se integraría en el nuevo ente empresarial Compañía de Explotación de los Ferrocarriles del Oeste de España, que había asumido la construcción de la nueva línea que discurría entre Astorga y Plasencia. En 1896 se estableció la nueva estación de enlace entre ambas líneas en el paraje de la Dehesa de Palazuelo, perteneciente al término municipal de Malpartida de Plasencia, a la que se denominó Plasencia-Empalme. La nueva estación distaba varios kilómetros de la localidad de Malpartida de Plasencia, por lo que, teniendo en cuenta el gran número de ferroviarios necesarios para sostener la actividad que generaba este empalme, se hizo preciso edificar el suficiente número de viviendas para alojarlos. El proceso de construcción de estas viviendas se iniciaría al poco de la puesta en marcha del empalme pero, dadas las crecientes necesidades de personal y, sobre todo, por la implantación en 1919 de la jornada de ocho horas, éste tuvo un continuo incremento a lo largo de las décadas posteriores, especialmente en los años veinte y treinta del siglo XX. 

El cierre casi total de la línea de Astorga, la construcción de una variante y la desaparición de la tracción vapor, que exigía mucho personal para su mantenimiento, provocaron el práctico abandono de este poblado, tras iniciarse un paulatino proceso de despoblación.

El valor intrínseco de este grupo de edificios y el valioso entorno ambiental y cultural en el que se inscribe, hace acreedor a este conjunto de un alto nivel de protección y del estudio de nuevas alternativas de uso sostenible.

El poblado consta de veintiséis edificios en total, así como otros tres elementos singulares susceptibles de ser protegidos (jardín, aguada y retretes). De estos inmuebles, dos corresponden a antiguos servicios para los habitantes del poblado (escuela y capilla) y otros dos ajenos al servicio ferroviario (pensión y viviendas protegidas), pero integrados en este conjunto por su intrínseca interdependencia con la dinámica de este espacio urbano.

Sin duda alguna, el elemento más singular que define la personalidad de este poblado es una serie de nueve pabellones de viviendas de tres alturas y un primer dormitorio de agentes de dos plantas, levantados todos entre 1913 y 1936, con una tipología bastante uniforme definida por la Compañía de Explotación de los Ferrocarriles del Oeste de España. Se trata de edificios de planta rectangular alargada, con cubierta a dos aguas de teja árabe y desvanes con óculos en sus fachadas laterales. Cada Pabellón cuenta con dos chimeneas cuadradas de ladrillo. Las puertas y ventanas tienen arcos de descarga por dintel construido, al igual que las jambas, en ladrillo rojo. Las esquinas y filetes de la fachada también están realizados en ladrillo rojo y sus paños de fachada son de mampostería granítica. Cada uno de los pabellones residenciales cuenta con seis viviendas, dos por planta, con acceso a través de escalera interior de tipo catalana.

A estos inmuebles se suman otros de menor porte y mayor antigüedad distribuidos por el resto del poblado. Este conjunto también comprende algunos edificios de viviendas singulares, concretamente las reservadas para el médico y para los maestros. Cierran la nómina de edificios con especial valor arquitectónico y, sobre todo, simbólico, la capilla y las escuelas. Existe un segundo dormitorio de agentes, relativamente moderno (década de 1970) que cuenta con un gran potencial de uso para futuras actuaciones dadas sus características y su actual infrautilización.

Valencia de Alcántara

Valencia de Alcántara se sitúa en el corazón de la Raya Luso Extremeña, en la comarca natural de la Sierra de San Pedro y el Parque Natural Tajo Internacional. Cuenta con un clima mediterráneo con ligeras influencias atlánticas y en su ecosistema abundan los bosques de alcornoques y encinas, encontrando un hábitat perfecto para especies como el águila imperial ibérica, la cigüeña o el buitre leonado. 

La riqueza paisajística de Valencia de Alcántara es envidiable, sobre todo en su Campiña. Los caseríos de La Aceña de la Borrega, Alcorneo, La Fontañera, Jola, Las Lanchuelas, El Pino, Puerto Roque, Las Casiñas, Las Huertas de Cansa y San Pedro de los Majarretes, convierten a esta zona en un lugar en el que perderse para disfrutar de los rincones más entrañables que nos regala la naturaleza. 

El visitante puede disfrutar no solo de un rico patrimonio natural, también de un gran patrimonio histórico y artístico declarado Conjunto Histórico en 1997, compuesto por su barrio gótico, la iglesia Arciprestal de Santa María de Rocamador, iglesia de la Encarnación, el antiguo Convento de Santa Clara (Oficina de Turismo y Museo Etnográfico); el Ayuntamiento; el Castillo-Fortaleza (Centro de Identidad de los Primeros Pobladores), sin olvidarnos de su conjunto megalítico, considerado uno de los más importantes de Europa.

A pesar de que su conjunto histórico se encuentra situado en el centro de la ciudad, Valencia de Alcántara también es relevante por su pasado Prehistórico, puesto que es el lugar de Europa occidental con mayor concentración de monumentos megalíticos. Esto significa que, hace unos 5.000 años, los hombres de esta región erigieron muchos menhires, crómlech y dólmenes. Los dólmenes son monumentos funerarios, el lugar donde fueron enterrados los personajes más ilustres de la tribu en el Neolítico. La mayoría de ellos se encuentran cubiertos de tierra, creando pequeñas colinas artificiales. 

La rica gastronomía es otro de los «platos fuertes», con una cocina tradicional que ha sabido conservarse a pesar del paso de los años, destacando los platos derivados del cerdo ibérico (buche, mondongas), el frite de cordero, la chanfaina, las migas o el gazpacho. 

Destacan en su calendario festivo las fiestas de Los Mayos y la Cruz de Mayo, a primeros de ese mes, la romería de San Isidro Labrador, el 15 de Mayo, las Jornadas Transfronterizas “Boda Regia” a principios de agosto (declaradas Fiesta de Interés Turístico Regional) y la fiesta del patrón San Bartolomé a finales de Agosto.

Dónde comer en Valencia de Alcántara

  • Restaurante Ibérica, Paseo San Francisco – 664 373 247
  • Restaurante La Parrilla, Avda. Virgen de Guadalupe – 927 580 457 / 671 558 301
  • Restaurante La Serrana, C/ San Juan – 927 580 002
  • Restaurante El Clavo, C/ Ramón y Cajal – 927 580 268
  • Restaurante Nairobi, C/ San Antonio – 927 580 136
  • Restaurante Tabú, Avda.Lisboa – 927 581 006
  • Ambigú-Carmen y Pilar Catering. Previa reserva – 677 052 746